sábado, 27 de agosto de 2016

Bustiello, Sindicatos y Marqués de Comillas







Uno de los Grandes de España, como el Marqués de Comillas, Antonio López, prefirió hacer fortuna como indiano que ser jornalero en el Sur de España, apostando por los cafetales y traficando con esclavos en Cuba, tal como explicó su propio cuñado, Françesc Bru, en su libro La verdadera vida de Antonio López y López y donde realiza un pormenorizado análisis de su figura de lo que hoy podemos entender como un empresario sin escrúpulos. Y aún se quedó corto en sus explicaciones al estar relacionado con este “Grande de España” una gran cantidad de familias de la burguesía catalana implicadas en el tráfico de carne humana. La Compañía Transatlántica Española fue su herramienta comercial que luego complementó con el Tabaco y la Banca, además de casar a su hija con el conde de Güell, otro empresario “ejemplar” enriquecido con el algodón esclavista norteamericano.

Al parecer, de casta le vino al galgo, que en su hijo heredero, Claudio López Bru, dejó su impronta de gestión capitalista, esta vez desde la perspectiva paternalista de un hombre profundamente católico, que tuvo como referencia la llamada del Papa León XIII, en su encíclica "Rerun Novarum" sobre las necesidades de los obreros. El Marqués, de hecho, facilita un sindicalismo amarillo a través del Sindicato Obrero Católico, cuyo objetivo final es el control de la fuerza productiva y alejarla de opciones revolucionarias y de clase. No hay que olvidar que con la Ley de Asociaciones de 1887 se posibilitaba la libertad de sindicación.
 


A todos los negocios del padre, él añade el negocio de seguros, el Banco Vitalicio, el Hispano Americano, Ferrocarriles del Norte o Hullera Española, y a través de ésta, diseña todo un proyecto para la neutralización de la efervescencia revolucionaria del proletariado minero asturiano blindando al personal de esta Sociedad. El círculo virtuoso de un grupo de empresas estaba cerrado con el negocio del carbón para administrar energía a sus barcos y ferrocarriles.

 


El segundo Marqués de Comillas, diseña, entre 1890 y 1925, el pueblo de Bustiello (Mieres), con viviendas que disponen de agua y luz a principios de siglo XX, y todo tipo de infraestructuras como escuelas de niños y niñas, sanatorio, economato, casino y una peculiar iglesia, inaugurada en 1894, de estilo neorrománico, con el diseño subliminal de lo que sería la exaltación del trabajo y el orden. Un gran reloj en su frontal, expresa la metáfora de “el tiempo es oro”. Su iconografía delata en relieves, vigas, rejado y mobiliario, la impronta ferroviaria, naviera y minera del Santo Patrón.
 


En el concejo de Mieres, al borde del río Aller, elige un territorio para proceder a su sueño, sin significación o arraigo para aquellos que luego vivirán allí, establece una ordenación por alturas y modificando la orografía del terreno para la estratificación de las viviendas según la categoría profesional (ingenieros, barreneros, picadores, guardas jurados, etc); casas que disponían de huertos para el autoabastecimiento de productos de la tierra y así fomentar el arraigo al espacio. Así los edificios institucionales se encuentran en el alto de la colina, como la Iglesia. Las escuelas están distanciadas geográficamente y segregadas según el género porque los niños serán educados para suplir a sus padres y a las niñas para ser "mujeres de su casa", y siempre son formados para ser "dóciles", por congregaciones religiosas como La Salle. En el economato se puede comprar productos a cuenta, en el casino no se puede beber alcohol y se leen lecturas alejada de "El Capital" de Karl Marx, como la prensa que también es propiedad del Marqués. Para que todo esté controlado, éste crea un cuerpo especial de vigilancia que mantiene la defensa de todas sus propiedades, que controla la salida y entrada del pueblo a través del único puente que pasa sobre el río.
 

 
El objetivo oculto de Claudio López, segundo Marqués de Comillas, ya que no pudo llegar a Dios a través de la sotana, lo intentó a través de los negocios, soñando un "faro moral" de trato paternal hacia los trabajadores y alejándolos de propuestas sindicales que subvirtieran el orden. La sutilidad es que solo los “mejores” eran elegidos para formar parte de las cuarenta viviendas que construyó. De sus cientos de mineros, pocos eran los llamados pero siempre podría darse la posibilidad de formar parte de esa élite. Perversa estrategia conocida como "Paternalismo Industrial", que consiste en proporcionar medios al servicio de sus trabajadores para mejorar su calidad de vida y, por tanto, de su productividad y de su control. La estatua del Marqués, Claudio López, en lo alto del pueblo, expresa ese paternalismo; un minero musculoso de brazos alargados le ofrece un ramo de flores al Santo Patrón. No pensemos que las estrategias para el desclasamiento comenzaron con la globalización.


Entrar en Bustiello es percibir una atmósfera, mezcla de los británicos Company Towns (pueblo de empresa), y reproducción del modelo de viviendas de Mulhouse premiadas en la Exposición de París de 1867, con influjos de arquitectura modernista catalana, que sin duda están determinados por las relaciones familiares de los Marqueses de Comillas, y lógicamente con impronta asturiana como son las galerías de las casas acristaladas. 

Una recomendable  y excelente visita al Centro de Interpretación de Bustiello,  para sumergirte en lo que fue un tiempo de fuga del mundo rural al industrial, de acopio de riquezas ilegítimas de unos cuantos mediante la explotación del hombre y la consolidación de las élites que hoy en día siguen provocando las desigualdades sociales, aunque siempre vendidas con relatos baratos de Libertad y Orden. 

 

En Barcelona, tras la muerte del primer Marqués de Comillas, el ayuntamiento en 1884, erigió una estatua en bronce con piezas de navíos de su propia compañía transatlántica, pero en la capital catalana nunca fue bien visto este "Grande de España" que tras hacer "las Americas", llegó a Barcelona a hacer "las Españas". En la Guerra Civil Española fue derribada, haciéndose munición con su material. Al terminar la contienda, se levanta una reproducción de esta y hoy en día los sindicatos CCOO y UGT vienen reivindicando publicamente que en su lugar debería ponerse una estatua dedicada al pedagogo libertario Ferrer i Guàrdia. Bustiello, es toda una lección de historia.