viernes, 22 de noviembre de 2013

Con Monago, crecemos...


Ayer, escuchaba en la radio que Monago afirmaba que los pobres habían descendido en Extremadura desde que él llego al poder. Se van a desforestar los bosques con tanta fábrica de narices de madera. A mi, no me salen las cuentas, Sr. Monago.

El lunes, el Gobierno Extremeño nos convoca a un nuevo acto de pirotecnia  que vale un pastón con un acto sobre Garantía Juvenil en Badajoz. A todo esto, Rajoy se reunió recientemente con la Comisón Europea para reclamar 1800 millones que nos corresponden por ser el país con mayor paro juvenil de Europa pero le dijeron que donde estaba su Plan. Y es que su plan es de corto recorrido, pues trata de bonificar a las empresas por además de facilitarles mano de obra joven y barata. Son cosas de ese contrato de formación de su reforma laboral. 

Volviendo a Monago y éste a sus fuegos artificiales, nos venderá como de costumbre su invento sobre el emprendimiento que  hará recuperar el empleo de los jóvenes,  poniendo en valor la creatividad de nuestros hijos. Pero la realidad es que el desempleo en los menores de 25 años ha crecido un 12% con Monago, alcanzando los 19.567, aumentando ese porcentaje al 20%, cuando hablamos del computo total de jovenes menores de 35 años, pasando de 44.979 jóvenes en paro en Julio de 2011 a 54.034 en Octubre de 2013. Un crecimiento que nos conduce a ser la region con la tasa más alta de paro juvenil de toda España.

Extremadura ha pasado de 117.116 personas desempleadas a 148.709 personas registradas en el SEXPE por obra y gracia de su inacción. Ni siquiera el nivel de formación juega a favor del empleo pues la estructura productiva se devalúa siendo incapaz de absorber a los m'as cualificados. Aquellas personas desempleadas que no superan la ESO con Monago crecen un 20,6%, pasando de 90.274 a 108.952, siendo desolador el crecimiento del 58,7% en aquellos personas desempleadas en F.P. del Grado Medio y Grado Superior, pasando de 11.248 a 17.852 personas paradas. Y en el caso de aquellos que tienen una titulación universitaria pasan de 9.812 a 13.858, creciendo un 41,2%.

Y son datos obtenidos del Observatorio de Empleo de Extremadura, no es el humo que vende MONAGO, que no ha sido capaz de mantener un miserable Plan de Empleo de cuatro millones de euros presupuestado en el 2012 pero olvidado en el de 2013 por |Rajoy y Monago. No tenemos razones para salir el #23N a la Calle, porque cada vez somos más ricos.

domingo, 17 de noviembre de 2013

¿MUERTE A LOS SINDICATOS?. de Iñaki Gabilondo

Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico. Resulta curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades.

Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.

El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes "Qué bien estaríamos sin sindicatos" empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resume en: "Para lo que hacen, mejor que no hagan nada", "Por mi los echaba a todos y los ponía a trabajar", "Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores". Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: "Conozco a uno que está de liberado sindical.".

Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran. Te pueden acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero, haciendo la compra, recogiendo a tus hijos en el colegio. Cualquier lugar y excusa es buena, para utilizar como insulto la palabra "sindicalista".

Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera de sus muchos cargos (concejal, alcalde, o delegado provincial.) y trincar todo lo que se quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos, recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización. Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o salir en fotos besando niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a hacienda que se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.

En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista.
Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en que nadie de la empresa fue, excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a aquellos que escupieron sobre la huelga.

O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la pre-jubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le ofrecería.

Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar.

Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores que consiguieron que no les echaran de la RENAULT, la chica que pudo exigir el cumplimiento de su baja por maternidad en su supermercado. Porque también fue una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30 años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando e insultado porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta 4. O el otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a indemnizar a la viuda de su amigo Manuel, que trabajaba sin casco.

Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que se fueron consensuando, el derecho a una indemnización por despido, a una baja por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios.

Esta sociedad del consumo, prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos están picadas, por muy sanas que estén el resto. Los precedentes televisivos: entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos, se convierten en clinex de usar y tirar dependiendo de las modas. Ahora, en un momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas prefabricadas en los despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento de la clase trabajadora.

¿Quién tirará la primera piedra?. ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros quienes hablarán de dejadez o vagancia?. ¿Tendrán capacidad moral los jueces o los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones?. ¿Serán más idóneos para iniciar lapidaciones, los super-empresarios del ladrillo?. ¿En qué profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones?. ¿Preguntamos mejor entre la Iglesia o la Monarquía.?.
Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda, y obtendrás fanatismo barato.

Qué bien asfaltado les estamos dejando el camino a quienes realmente nos explotan cada día. ¡Acabemos con los sindicatos!. Sí. Dejemos que la patronal y los bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y los costes del despido. Verán cómo nos va a ir con la reforma del mercado laboral, cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni manifestaciones.

Verán qué contentos se pondrán algunos cuando sepan que ya no estarán obligados a pagar las flores de los centenares de trabajadores que mueren todos los años, a costa de sus mezquindades.

Iñaki Gabilondo

martes, 12 de noviembre de 2013

50 medidas para el empleo en Extremadura

 
 
CCOO y UGT de Extremadura han elaborado un plan con una batería de 50 propuestas concretas y cuantificadas con las que dar respuesta al principal problema de la región: el paro. 

Este documento, titulado "Extremadura necesita Trabajo, 50 propuestas para recuperar el empleo y la economía", está disponible en la sección "Documentos" de la web de CCOO de Extremadura:

El enlace es el siguiente: