domingo, 27 de enero de 2013

Monago es el Corte Inglés


 
Desde que Monago ganó las elecciones autónomicas de Extremadura con su latiguillo de "lo primero, el empleo", hay 50.000 personas desempleadas más.  Hay bocas que deberían permanecer selladas para no ser esclavas de sus memeces.

Monago es el Corte Inglés, para él siempre es primavera, en una permanente oferta de rebajas; en su caso sociales y económicas, que provocan grandes colas y aglomeraciones en los centros de empleo del SEXPE. Monago y Cia. han conseguido el "ofertón" del 2x1, nunca visto: dos extremeños trabajan y uno está en paro.

La inacción del Gobierno extremeño ha llevado a Extremadura a la su mayor tasa de paro; un 34,06 por ciento, lo que represeta ocho puntos más que la media estatal,  acumulando una bolsa de pobreza inaudita, siendo la única expectativa la emigración y el brasero de "picón".

El año 2012 terminó con 173.600 personas en paro en la región, incrementándose en 32.400 personas en un año; por cada personas en paro nueva en el resto de España, en Extremadura son dos. Solo en el último trimestre se han perdido 8.100 empleos. El 17,82 por ciento de las familias de la región con al menos una persona activa tenían a todos sus miembros en paro frente al 14,16 por ciento de la media española.

Ya son tres trimestres con caídas interanuales en la población activa, lo que pone de manifiesto el deterioro social ante la falta de expectativas de encontrar un puesto de trabajo. Y sí, la reforma laboral está dando sus frutos con destrucción sistemática de empleo y bajada de salarios que deprime, aún más la economía y las posibilidades de recuperación.

173.600 razones para que Monago deje de jugar al Padel o de ponerse a trabajar. 

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jueves, 10 de enero de 2013

¿Muerte a los Sindicatos?

 Artículo escrito por Iñaki Gabilondo
Nueva moda. Rajar de los sindicalistas. Algo fácil y barato, por cierto. Lo llevan en la solapa ciertos políticos, lanzando mensajes subliminales sobre su actual falta de utilidad para los trabajadores, politización, corrupción, derroche económico… Resulta curioso: Los mismos que alientan al escarnio público, suelen lanzar piedras cargadas por sus propias mezquindades. Además, la destrucción del sindicalismo hace mucho más fácil la labor de los gobernantes, sin movilizaciones ni huelgas, especialmente la de quienes dirigen tras la cortina. Qué bien estaríamos si no existieran los sindicatos, piensan algunos.

El problema es que esa frase por la que suspiran los gobernantes “Qué bien estaríamos sin sindicatos” empieza a calar entre la gente de a pie, con un discurso cargado de improperios, gritos, oportunismo, mala leche y, sobre todo, un enorme vacío de argumentos que se resume en: “Para lo que hacen, mejor que no hagan nada”, “Por mi los echaba a todos y los ponía a trabajar”, “Están vendidos, no se mueven, no están con los trabajadores”… Luego terminan reservándote para el final el placer de oír la raída historia de: “Conozco a uno que está de liberado sindical…”. Confesar ser liberado sindical, en estos tiempos que corren, es un auténtico pecado capital. Mejor inventar cualquier otra cosa antes de que te descubran. Te pueden acechar en cualquier esquina, a cualquier hora: sacando dinero, haciendo la compra, recogiendo a tus hijos en el colegio… Cualquier lugar y excusa es buena, para utilizar como insulto la palabra “sindicalista”.

Se puede ser banquero chupasangre, se puede ser político en cualquiera de sus muchos cargos (concejal, alcalde, o delegado provincial…) y trincar todo lo que se quiera, aceptar sobornos y trajes, realizar chantajes, revender terrenos públicos, recortarle el sueldo a los trabajadores o directamente despedirlos sin indemnización… Se puede, incluso, aumentar el recibo de la luz a los pensionistas hasta asfixiarlos, o salir en fotos besando niños y ancianos mientras los colegios y asilos se caen a trozos, cobrar dos o tres sueldos en tres cargos diferentes, declarar a hacienda que se está arruinado mientras se cobra de mil chanchullos distintos, para que su hijo obtenga la beca que le permita comprarse una moto a costa del Estado.

En este maldito país se puede ser lo que se quiera, pero no sindicalista. Nadie se acuerda ya de la última huelga, aquella en que nadie de la empresa fue, excepto los dos afiliados que perdieron el sueldo de aquel día, para que luego se firmara un acuerdo que les subió el sueldo a todos. Incluso a aquellos que escupieron sobre la huelga. O de Luís, ese hombre que estuvo 30 años cotizando, y que gracias a la pre-jubilación que se consiguió en su momento, puede ahora, con 60 años y despedido de su puesto, tirar para adelante sin necesidad de buscar un trabajo que nadie le ofrecería. Recuerden también a Marta, la chica de 23 años que estuvo aguantando un jefe miserable con aliento a coñac, que le obligaba a hacer más horas extras para tener un momento de intimidad donde poder acosarla mientras le recordaba cuándo le vencía el contrato. Hasta que su mejor amiga la llevó al sindicato y, gracias a una liberada sindical, ahora el tipo ha tenido que indemnizarla hasta por respirar.

Son muchos los que les deben algo a los sindicatos, y a los sindicalistas: El maestro que pudo denunciar al padre que le pegó en la puerta del colegio, los trabajadores que consiguieron que no les echaran de la RENAULT, la chica que pudo exigir el cumplimiento de su baja por maternidad en su supermercado…Porque también fue una liberada sindical la que se puso al teléfono el día en que despidieron a Julia, la chica de la tienda de fotos, y le ayudó a ser indemnizada como estipulan los convenios; y aquel otro joven que movió cielo y tierra para arreglarle los papeles al abuelo para procurarle una paga medio-decente, porque los usureros de hace 30 años no lo aseguraban en ningún trabajo. Para qué recordar las horas al teléfono escuchando con paciencia a cientos de opositores a los que no aprobaron, gritando e insultado porque en el examen no les contaron 2 décimas en la pregunta 4. O el otro compañero sindicalista, el que denunció a la constructora que se negaba a indemnizar a la viuda de su amigo Manuel, que trabajaba sin casco.

Ya nadie se acuerda de dónde salieron sus vacaciones, los aumentos de sueldo que se fueron consensuando, el derecho a una indemnización por despido, a una baja por enfermedad, o a un permiso por asuntos propios. Esta sociedad del consumo, prefiere tirar un saco de manzanas porque una o dos están picadas, por muy sanas que estén el resto. Los precedentes televisivos: entrenadores de fútbol, famosos de la exclusiva en revistas, y demás subproductos, se convierten en clinex de usar y tirar dependiendo de las modas… Ahora, en un momento en que los trabajadores deben estar más juntos, arropados y combatientes contra quienes realmente les explotan, aparecen grietas prefabricadas en los despachos de los altos ejecutivos, ávidos de hincar más el diente en el rendimiento de la clase trabajadora.

¿Quién tirará la primera piedra?. ¿Serán los políticos gobernantes, o los banqueros quienes hablarán de dejadez o vagancia?. ¿Tendrán capacidad moral los jueces o los periodistas, de hablar de corrupción en las demás profesiones?. ¿Serán más idóneos para iniciar lapidaciones, los super-empresarios del ladrillo?. ¿En qué profesión se puede jurar que no existen vagos, corruptos, peseteros, o ladrones?. ¿Preguntamos mejor entre la Iglesia o la Monarquía…?.

Pero qué fácil resulta rajar en este país. Siembra la duda, y obtendrás fanatismo barato. Qué bien asfaltado les estamos dejando el camino a quienes realmente nos explotan cada día. ¡Acabemos con los sindicatos!. Sí. Dejemos que la patronal y los bancos regulen los horarios, las pensiones, los sueldos, las condiciones laborales y los costes del despido. Verán cómo nos va a ir con la reforma del mercado laboral, cuando los sindicatos dejen de existir y no puedan convocarse huelgas ni manifestaciones. Verán qué contentos se pondrán algunos cuando sepan que ya no estarán obligados a pagar las flores de los centenares de trabajadores que mueren todos los años, a costa de sus mezquindades.

miércoles, 2 de enero de 2013

Contrarreforma en las Pensiones




La entrada en vigor de Acuerdo de Pensiones negociado en febrero del 2011, en el marco del Pacto de Toledo, viene acompañado del anuncio por parte de Rajoy de un nuevo “Decretazo”, antisocial, injusto e inútil, que en palabras de Gallardón será una nueva forma de “repartir el dolor”.

Pero no es economía, es un artificio ideológico para potenciar un nicho de mercado virgen en beneficio de una banca que traficará con las pensiones públicas; una vez fenecida la improductiva burbuja inmobiliaria, taladrándonos con la promoción de un spot publicitario relativo a las bondades de unos planes de pensiones que terminarán siendo vampirizados por  la voracidad de los mercados. 

Y volverán con la "matraca" de la insostenibilidad de las pensiones, escondiendo intereses y argumentos inconfensables. Según datos de Eurostat, el sistema de pensiones de España es uno de los más baratos de la UE, con 1.862 euros por habitante (datos de 2010), suponiendo una equivalencia al 10,7% del PIB, cuando la media europea es de 2.769 euros de gasto medio (13% del PIB). Es más, en España el 70% de las pensiones no superan los 1.000 euros mensuales, de modo que la pensión media contributiva es un 25% inferior a la media de la UE, y la no contributiva casi un 50%.

El "pensionazo" está más cerca y Rajoy ya anuncia que tendremos la reforma antes de finalizar el año. La decisión del gobierno del P.P. de "utilizar" a un "comité de expertos" como pantalla solo se entiende desde la intención de endurecer el acceso a este derecho y de avanzar, como mascarón de proa, su deseo de recortar las posibilidades de los trabajadores y trabajadoras a alcanzar una pensión digna. El factor de sostenibilidad nos conduce a separar las pensiones del incremento del IPC y a condicionar las pensiones sobre sospechosos criterios de productividad. Es decir, un artilugio para justificar que las pensiones estén condicionadas a la caja de la S.S. Asistiremos, sin duda, a la "vampiración" de la misma para "jivarizar", en paralelo, las pensiones.

El objetivo del gobierno de Rajoy para concretar el recorte de las pensiones se dirigirán a:

1º Reducir la obligatoriedad de jubilación a los 67 años comprimiendo la escala progresiva consensuada que llega al 2027 y que algunas decepcionantes editoriales mediáticas como “El País” propone el 2016 como propuesta de buen siervo para llegar a esta obligación.

2º Ampliar el periodo de carencia de los 15 años actuales a los 20 años, con lo cual, habrá una gran parte de la población asalariada, fundamentalmente la población femenina, que quedaría fuera de una pensión contributiva, implementándose sus tintes segregadores.

3º Aumentar, considerablemente, los coeficientes reductores en las prejubilaciones, que hoy están entre el 6,5% y 7,5% al año, cuando esta medida hay que contemplarla como un estímulo facilitador de relevo generacional en el empleo. Todo apunta a aumentar de los 61 años actuales a los 63 años para jubilaciones parciales y de los 63 a los 65 para las anticipadas.

La dureza del “Pensionazo” será inversamente proporcional a la capacidad movilizadora que tenga la sociedad en su conjunto. Si en esta ocasión la marea es multicolor, Rajoy y su gobierno fraudulento tendrá que reprimirse en sus ansias de recortar un acuerdo que en su momento fue criticado y que se pone en valor con la amenaza más que visible de los voceros de los mercados y de todos aquellos que nos quieren dormir con el cuento de una inevitable ausencia de alternativas. 

Guía de el Acuerdo de Pensiones: http://www.ccoo.es/comunes/recursos/1/pub47877_La_Reforma_de_Pensiones.pdf

Interesante artículo de Carlos Bravo: