lunes, 20 de noviembre de 2017

¡Ahora, toca EXTREMADURA!



Para mi, ayer se produjo el tercer hito importante movilizador de la transición y del reciente periodo democrático en Extremadura, el 18-N. Primero, fue la movilización contra Valdecaballero en 1979, luego la convocada en Badajoz por las organizaciones sindicales CCOO y UGT, en junio de 2002, contra el famoso "Decretazo" de Aznar que suprimía el PER sin dar una alternativa reclamada, y la que se produjo en Madrid el pasado 18-N. Las tres movilizaciones son la expresión, más allá de la reivindicación puntual, de los déficits estructurales de nuestra comunidad y del papel subsidiario que jugamos en el contexto del Estado.

El tren del siglo XIX solo es un síntoma más de nuestra olvidada Extremadura. Los extremeños y extremeñas de la emigración forzada, los de los salarios más que precarios, los pensionistas de miserables pensiones y los jornaleros del campo no pueden seguir sosteniendo a tanto rico improductivo. Demasiada solidaridad y contribución la nuestra para ser tan pobres. Basura nuclear para nuestras dehesas, subsidios de caridad para un "ejército de mano de obra" en la reserva y cierre de estaciones y trenes para compensar la modernización ferroviaria en comunidades ricas. 

Coincido con muchos de los paisanos que nos movilizamos en Madrid por un "Tren Digno para Extremadura". El formato era francamente mejorable y una movilización como ésta hubiese requerido mayor visualización que una concentración en un espacio donde no podíamos movernos del sitio. Eché en falta una manifestación por la Gran Vía de Madrid a la ofensiva, porque hay culpables a tanto olvido y maltrato. Este temor innato que tenemos los extremeños de no molestar debemos espantarlo definitivamente. Solo entendería este diseño si viene acompañado de nuevas acciones reivindicativas porque la espera para Extremadura es inviable por suicida. Que la razón que nos da Adif, Renfe y el propio ministro de fomento no nos confunda en la larga noche de Extremadura. Plazos y presupuestos deben ser sus argumentos. El tiempo de las promesas ya pasó. 

No seré yo quien caiga en esa tendencia tan "naif" de pensar que esta movilización ha sido posible gracias en exclusiva al poder autogestionado de nuestra sociedad. A diferencia de otras consideraciones, yo si pienso que en el escenario estaban todos los que la han hecho posible y tenían que estar: partidos políticos, sindicatos de clase, empresarios, ayuntamiento y diputaciones. Que en su momento, muchos de ellos, hicieron dejación de sus responsabilidades es evidente y no merece ninguna contestación porque para eso están las hemerotecas, pero son ellos, los máximos responsables, los que deben de tener la responsabilidad y la palabra para negociar y para seguir movilizándonos, y también para que se determinen culpables si no hay concreciones financieras para cubrir tiempos, infraestructuras, doble vía y kilómetros electrificados. En definitiva, respuestas para realidades insostenibles como la duración de los viajes de Madrid-Badajoz de 5 horas y 22 minutos, siempre que no haya averías.

Y mientras tanto, junto a ellos, la responsabilidad intransferible de la sociedad extremeña en su conjunto apoyando, presionando, argumentando, escribiendo, difundiendo, criticando y reclamando. ¡Ahora, toca EXTREMADURA! 



  • Tren Digno para Extremadura 





miércoles, 15 de noviembre de 2017

Carcel Modelo de Barcelona



Ha cerrado la cárcel Modelo de Barcelona después de 113 años desde su apertura en 1904. Un excelente acierto de la Generalitat al abrir sus puertas con la exposición "La Modelo ens Parla: 113 años y 13 historias". Cuando se construyó esta cárcel, Barcelona tenía unos quinientos mil habitantes. Con una capacidad inicial para 800 reclusos, al finalizar la guerra era ocupada por 12.745 internos. 

La muestra, pone su atención en los personajes más representativos que pasaron por sus celdas, aunque sería infinito el numero de hombres y mujeres que defendiendo la libertad frente a dictadores y regímenes, peinaron sus canas entre rejas. Por cierto, por poner una pega, ¿en un siglo no hubo una mujer que pudiera representarlas en esta muestra?.

La visita no deja de ser un ejercicio de empatía situándonos en las vidas de aquellos que fueron privado de libertad por defender una idea, por defender unos derechos colectivos o sencillamente porque al nacer en una familia u otra llevas escrito que en tu vida tienes muchos boletos para pasar por ella dependiendo de donde nazcas. Las paredes rezuman humedad y un olor a desesperación y a vidas rotas. Los últimos internos han suplido a sus vigilantes y son los encargados de conducirte en la visita, de cerrar y abrir las puertas correderas y de comentarnos cómo era su vida en la cárcel. 


Una de las galerías, la número cinco, por donde pasaron sindicalistas, políticos, sacedortes o maestros durante un siglo, con la monarquía de Alfonso XIII, la Dictadura de "Primo de Rivera", la II República, la Guerra Civil, la Dictadura de Franco, la Transición y la Democracia,  está dedicada a mostrar las celdas de personas que forman parte de un tiempo y de  nuestra memoria colectiva. En la celda 443, pasó sus últimos días Salvador Puig Antich, que fue ejecutado en el garrote vil en la mañana del 2 de marzo de 1974. Cuando llegamos a la dependencia de la paquetería de la cárcel, donde lo mataron, no pude dejar de emocionarme por una vida tan injustamente perdida.



En el resto de celdas, aparecen paneles explicativos de las personas que pasaron por esta cárcel, como el pedagogo Francesc Ferrer i Guardia y el expresidente de la Generalitat, Lluis Companys, o el sindicalista de la CNT, Salvador Seguí, el Noi del Sucre que lanzó la huelga de la Canadiense en Barcelona, hasta Juan José Moreno CuencaEl Vaquilla. Pero también hay personas anónimas, como 'la Gilda', un camarero de 24 años detenido en 1955 por el hecho de ser homosexual. Eran tiempos de leyes de "vagos y maleantes" y de psiquiatría que consideraba enfermedad el deseo y / o el amor entre hombres.

Una excelente lección de vida para profundizar en realidades que nos ayude a forjar un futuro más inclusivo, más democrático y sobre todo para desmaquillar ciertas postverdades. 

viernes, 3 de noviembre de 2017

Volando puentes.




A Puigdemont le salen las cuentas, nadando a favor de corriente mientras su huida ha podido determinar o inducir una decisión jurídica que potencia las tesis independentistas. Lo ha dicho Josep Nuet: "La decisión de Puigdemont puede hacer que acabemos en prisión".  Para qué hacer política cuando enseñando el trapo de los desafíos temerarios provocas una respuesta de la justicia que esperas para proseguir en la escalada de una deseada "represión". Tarde o temprano debería pagar por fomentar la confrontación conforme a una hoja de ruta pactada previamente, pero la brutal actuación policial el 1-0, el encarcelamiento de los Jordis, la aplicación del art. 155 y la desproporcionada decisión de la jueza Lamela, le posiciona como "víctima" del "procés" y candidatable para el 21-D.   

El cuerpo solido del auto de prisión incondicional a Junqueras y los suyos, por contumacia, reiteración y obstinación en delito grave de desobediencia, sedición y malversación así como posible acto de rebelión es cuestionable desde la oportunidad o su proporción pero no puede plantearse desde la teoría de la persecución. Negar el riesgo de fuga por su nivel adquisitivo, la destrucción de pruebas, pertenecer a un colectivo organizado con asignación de papeles individuales sería caer en una debilidad del estado de derecho. No son presos políticos.


Que hubo esfuerzos por parte de algunos sujetos políticos para devolver el conflicto a la política no hay duda, pero que fuera del interés para uno u otro nacionalismo ya lo dudo. La huida de Puigdemont favorecía a  corto plazo el papel de "víctima", explicitada argumentalmente por Lluis LLach a través de twuiter, poniendo de relieve, según él, la constatada represión de un país llamado España. LLach nunca llegará a Itaca. Ha sucumbido a las sirenas del océano lúgubre de Puigdemont, escribiendo en épica su tocata y fuga. 


Sabían que la jueza de la Audiencia Nacional no tendría excesivo margen de maniobra, ante este desbarajuste urdido con nocturnidad, alevosía, aunque con una gran inteligencia, yo diría psicopática. A Rajoy, que pretendía que le resolviera el conflicto la justicia, se lo amplifica. Ha sido la ausencia de política lo que nos ha llevado hasta aquí con todos los puentes volados certeramente por el delirio nacionalista. De eso se trataba desde el minuto uno.

El 21-D ya tiene sus "represaliados" y sus "exiliados", sus ruidos y Puigdemont trabajándose su relato de persecución y maltrato que ya es vendida como historia a través de un televisado y asegurado reality show. Hasta cuenta con la convocatoria de una Huelga General de un sindicato cuya representación en toda Cataluña es de medio punto, en un escenario donde el empleo les importa bien poco. Dos mil empresas a la fuga, caída del empleo equivalente a los primeros momentos de la crisis y caída del Producto Interior Bruto. 

Una élite de la burguesía ocultando todos sus beneficios y corruptelas históricas, unas entidades civiles como ANC y OMNIUM bien engrasadas financieramente hasta ahora, que llegan a suplir el protagonismo de los partidos políticos y parte de una clase media en la búsqueda del mundo feliz. Pero el nucleo gordiano es que Cataluña es diversa y que su totalización de "un sol poble" es irresoluble por la vía del "unilateralismo". Cualquier solución deberá ser negociada.   

Los puentes están volados y la Justicia no pudo, ni podrá dar soluciones a la política. Tenemos psicópatas volando puentes. 



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domingo, 22 de octubre de 2017

Barcelona, 1979-2017



Fue el año en que llegué a Barcelona, 1979. El año de la Barcelona cosmopolita, libre, literaria, audaz y expansiva. Barcelona no era España, era la capital del universo. Desde el viejo Zurich divisaba la mayor arteria libertaria jamas conocida: La Rambla como pulsión, como mestizaje internacionalista e irreverente en la que estaba prohibido, prohibir. En ella, Ocaña era el único monarca desde su ingobernable e inquietante Plaza Real. Solo, temporalmente, yo me sentí inocentemente afortunado de que la emigración extremeña estuviera diseñada, sin hacernos muchas preguntas, para buscarnos la vida en Barcelona, en Bilbao o Madrid.  

No tenía ojos para tanto estímulo, no tenía boca ni manos para tanto sentido hasta entonces maniatado ni tanta libertad para soñar, escribir y vivir. La sala Zeleste en la calle Platería era la revolución musical, la sala Villaroel la vanguardia del teatro más innovador con La Cuadra de Távora. Un degradado Paralelo y el Molino era otro submundo a explorar. Los sábados a la inolvidable sala de baile de "La Paloma", para bailar pasodobles a ritmo de orquesta pachanguera del pueblo. Y en septiembre, en Montjuich, las "Festes del PSUC", el mayor de los espectáculos jamas conocido. Una guerrilla abundante de francotiradores de escritores, músicos, dibujantes, teatreros y díscolos diversos marcaban el horizonte y la utopía en una ciudad que todos los días escribía la palabra "libertad". Tiempos de Ajoblanco.  ¿Quién podía dar más?

Pero todo empezó a joderse cuando el padre "patufet", al ser elegido "President", mando callar. Barcelona comenzó a hacerse pequeña y comenzó una larga marcha diseñada para sentir en la uniformidad. Una única identidad de pueblo, como si se pudieran estandarizar las emociones de todos los ciudadanos y ciudadanas que pertenecen a un territorio. En el año 1982, recuerdo que dada la oferta  cultural claustrofóbica y "subvencionada" que comenzaba a presentarse en Barcelona, nos bajábamos a Madrid para poder optar a una oferta más libre, propiciada por la movida madrileña y el inolvidable profesor Tierno Galván. Comenzaba Barcelona a perder color y a homogeneizarse con un tinte enfermízamente endogámico. 

Tarradellas previó lo que iba a pasar. Estaba seguro de que la política que seguía Jordi Pujol dividiría Catalunya, cuando a sus acólitos decía: "Este hombre nos llevará a la división de Catalunya". Lo han conseguido.  

El caso de Banca Catalana en aquellos años, la querella dirigida por el Juez Villarejo incluyendo a Jordi Pujol en la misma como responsable de un desequilibrio patrimonial de más de 11.000 millones de pts quedó en nada resolviendo el desaguisado el fondo de garantía de depósitos. Una gran movilización arropando al "jefe de la masía" y el recuperado victimismo, situaba este fraude bancario como una estratagema del gobierno central que quedó sobreseido poco antes de aquellos Juegos Olímpicos de 1992 donde se urdió una interminable fiesta del tres por ciento, que ahora era necesario tapar. Luego, vino lo que vino con el "honorable" amenazando tirar de las ramas.

Afortunadamente, yo estaba poniendo en marcha mi fábrica de sueños en aquella escuela de Badalona que me permitió explorar con Freinet y Montessori, el movimiento de Rosa Sensat y cualquier alternativa autogestionada desde la propia escuela. Eran tiempos de compromiso y yo me estrené a los tres meses de trabajo con la que fue mi primera huelga. Una huelga en solidaridad con el convenio del metal de Sta. Coloma. Muchos padres de nuestro alumnado eran trabajadores de ese sector. ¡Qué tiempos¡. Hace unas semanas fue convocada por la propia Generalitat una "Aturada de País", es decir, un paro patronal disfrazado de huelga, a la que por supuesto yo no fuí. ¡Cómo cambian los tiempos¡.

Con mi alumnado, conseguimos "Lobos de Oro", unos premios nacionales en periodismo escolar que nos llevaron a participar en el programa de Luis del Olmo, "Protagonistas en la Escuela", hasta que un día el icono de los decanos de la radio decidió juzgar que yo, como maestro, era un adoctrinador de niños, porque sus reflexiones no se ajustaban a la linea del programa y mostraban su irreverencia hacia los valores establecidos, y con una concepción de la historia que respondía a la razón y no a su ideología. Hablábamos de Servicios Públicos y Nacionalizaciones de servicios esenciales. Solo nos arropó, desde su columna, Manuel Vázquez Montalbán. 

No nos engañemos, la escuela es un transmisor del propio sistema. Solo cuando no responde al patrón diseñado, es acosada. Confieso que yo también fui un "adoctrinador" de "apátridas" y de personas críticas y libres. Nunca creí en el maestro aséptico, mucho menos en el partidista. Propondría una asignatura en todos los colegios de nuestro país que se llamará "España" y una especie de "Erasmus" para secundaria que posibilitara el conocimiento entre comunidades autónomas y la integración desde abajo, eliminando prejuicios que casi siempre son fallidos. 

Pero Barcelona no podía ser controlada, uniformada, estandarizada, y de cuando en cuando, se producía una orgía de palabras e imágenes que estallaban contra lo políticamente correcto. Cómo disfruté de Nuria Espert en "Doña Rosita la Soltera", de aquel homenaje a Margarita Xirgu en la calle del Mar en Badalona con Rafael Alberti, del "Canto General" de Pablo Neruda dirigido por Miki Theodorakis en el Palau de la Música, o con los "Virtuosos de Fontineblau"  y "Obus, President" de Joglars y del estigmatizado Albert Boadella. 

Vuelvo al reencuentro con una inigualable Barcelona, con una acogedora y plena Cataluña y me la encuentro dolida y rota por unos nacionalismos de aquí y de allí que se retroalimentan perniciosamente, que pretenden decirnos cómo debemos convivir. La gota malaya de los alucinados por una "españolización" de los catalanes o la de los predicadores de la Arcadia feliz ha ido calando a lo largo de los años. Una historia inventada en torno a 1714, una mentira insultante con aquel "España nos roba" o "la guerra civil fue contra Cataluña", una fiscalidad tramposa que pone el acento en el territorio y no en el ciudadano... 

Espero que no me obliguen a elegir entre las múltiples almas que forman este pueblo diverso y rico, levantado con el esfuerzo de miles de trabajadores y trabajadoras a los que sí nos robaron, más que por haber nacido en nuestro territorio de procedencia por pertenecer a una clase social. Personas con otros hechos diferenciales, otras identidades y sentimientos, al menos igual de pacíficos e igual de maltratados  por la historia o por esa otra "España" sectaria que entre todos debemos de transformar porque la sufrimos. Unos, mucho más que otros. 


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lunes, 9 de octubre de 2017

Barcelona: masivo y plural 8 de octubre



El mantra del "poble catalá" unívoco ya es historia. Con la manifestación de Barcelona, el maximalismo no inocente al hablar en nombre del pueblo catalán, de manera totalizadora, ha muerto. También los que hablan en nombre de España, de la misma manera. Parece que la persistencia de las caceroladas independentistas ha acabado por despertar a la mayoría silenciosa. Algo han tenido que hacer mal, porque ayer en Barcelona se expresaba sobre todo mucho cabreo contra el descerebre independentista.

Los pueblos, afortunadamente, son diversos y plurales aunque todos los nacionalismos, también el españolista con esa visión tan monolítica de la realidad, pretendan uniformarlos, homogeneizarlos para poder controlarlos. 

Confieso que dudé en asistir a la manifestación de Barcelona por sus connotaciones sectarias procedente siempre de los mismos y que además, algunos, encabezaban la manifestación. Confieso que fue la anunciada participación de Borrell y Villarejo quienes definitivamente me auparon a la misma. ¿Si ellos estaban por qué razón no lo iba a hacer yo?. Confieso que me hubiera gustado que las fuerzas de izquierda hubiesen apostado por ella. Confieso estar huérfano de izquierda política y social que me facilite un marco de referencia para movilizarme en un aspecto tan importante como es el respeto a nuestro marco constitucional.Tan solo, Coscubiela con su pronunciamiento en el Parlament me hizo recuperar la esperanza en una izquierda que, hoy por hoy, me resulta inútil por sus complejos y entreguismo.

Ahora, el independentismo intentará desvalorizar esta movilización pero considero que ya nadie podrá utilizar el nombre de Cataluña en vano; tampoco ellos. Ayer, se le dijo al independentismo que la espiral del silencio ha acabado y que otra Cataluña, diferente a la suya, es posible, aunque espero que no sea su anverso españolista y casposo. 

Si alguna palabra puede definir la manifestación del ocho de octubre en Barcelona es el de la trasversalidad. Cometería un grave error la derecha si pensase que toda la gente que asistimos a esta manifestación estamos en su órbita electoral. Había un perfil de manifestante que pudiera pertener a cualquier partido del arco parlamentario; otra cosa es que unos quieran patrimonializarla y otros hayan cedido su espacio político en la cabecera. 

Ayer quedó explicitado que hay otra Cataluña, con sus identidades, con su historia afectiva ligada a otros pueblos de España. Hay al fin otro relato posible expresado contundentemente para seguir unidos. Pronto, tendrá que venir una necesaria modificación de la constitución con un modelo territorial que tendrá que resolver el entronque de Cataluña en España pero que también tendrá que resolver las asimetrías de las comunidades autónomas norte y sur dentro del estado. Y a partir de ahora, "votar para ser libres", pero legalmente y cuanto antes, porque aquellos que se muestran beligerantes en una permanente confrontación, para tapar sus vergüenzas, puede que sean el verdadero problema de España. "Hablen o apártense" (J.M. Serrat)

miércoles, 4 de octubre de 2017

La revolución de la sonrisa y el clavel



El acierto de la revolución de la sonrisa y el clavel del independentismo estaba servido. La contraparte solo ha ofrecido voladura de puentes desde su recurso de anticonstitucionalidad del Estatut. Tras la gestión nefasta y desproporcionada del 1-0 por parte de Rajoy, los "indepes" siguen chutados en serotonina como si nunca hubiese un final.

Rajoy ha conseguido aunar todo el cabreo de muchos catalanes y no catalanes contra el "Estado Español". Ya no es solo el independentismo mitológico de 1714, también ha integrado a gran parte de la población castellano parlante harta de soportar tanta perpetuación de la crisis. Todo ello ha rescatado el componente genético "anarco" de la historia catalana azuzado convenientemente por un "Govern" que ni en sus momentos más eufóricos podría considerar que tuviese toda la confluencia de los astros para poder seguir haciendo un relato artificioso no solo del pasado y del presente sino también del futuro, concluyendo "empiricamente" en la Cataluña finalmente feliz. Todo un acto de fe al que se te invita y si no lo compras te llevas, al menos, un descalificante "tu no puedes entenderlo". Y por ahí, también el fracaso empático bidireccional para salvar esta profunda crisis. 

La Generalitat, hábilmente, entre otras cosas porque no tiene más opciones, sigue alargando la borrachera colectiva para una arcadia feliz. Con su "Aturada de País" han conseguido prolongar su triunfo mediático internacional, con una parálisis de la comunidad, que ha sido diseñada desde arriba con servicios mínimos, "minimísimos", y servicios públicos cerrados, animando a los trabajadores-as a un día de paro financiado por el nacionalismo. Vamos, lo que se dice una Huelga Patronal de la administración en toda regla. Si hubiese una Huelga General contra las políticas autericidas de este "Gobern", mantener esa laxitud sería una fantasía. Con seguridad, los huelguistas regalaríamos flores a los Mossos. 

La fragmentación social comienza a explicitarse. Al grado "infantil" que posibilita y sostiene hasta ahora la propuesta de Declaración Unilateral de la Independencia -DUI- hay que comenzar a darle consistencia. Sobre todo, cómo explican su imposible reconocimiento internacional, porque no olvidemos que Cataluña sería en Europa como abrir la "caja de Pandora", cómo se posicionan en el mercado con una moneda diferente al euro y comienzan a pensar que harán con una prima de riesgo que duplica ya a la española. El espejismo es su ilusión óptica y su hoja de ruta marcada para la frustración colectiva.

Sacar a la gente a la calle, sobre todo cuando se lleva trabajando los últimos años para ello es fácil; lo difícil será dar gusto y satisfacción a todas las visiones "indepes" tras la proclamación de la DUI este fin de semana. Haber vivido un Mayo del 68, versión scout, sin levantar adoquines, viviendo la revuelta del clavel y de la sonrisa no va a durar eternamente. Claro, todo ello teniendo en cuenta que Rajoy no va a dimitir y que la posible negociación tras oir al Rey es más que imposible. Claro, la oposición tampoco existe y no hay nadie que separe a dos partidos corruptos y descerebrados dispuestos a derrotar y humillar al contrario, aunque terminen perdiendo los dos. 

Muchos debemos estar preocupados porque la revuelta de la sonrisa y los claveles está a punto de iniciar su desgate.  Y una clase política en España difícilmente verá que la salida es obligadamente una modificación de la constitución que asegure un enganche de Cataluña con España, asegurando la simetría territorial, pero me temo que el PP seguirá optando por poner más banderas en las calles. O las dos partes empeñadas en comenzar la casa por la bandera. Preparemos PROZAC para la frustración que sobrevolará más pronto que tarde. Ah, y puede que los Mossos no tengan más remedio que terminar por "arrancar cebollas" diciendo a los jóvenes de la estelada: "se acabó el recreo". Y comienza el mambo.


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domingo, 24 de septiembre de 2017

España y Cataluña 2.0




Todos los errores cometidos por unos y otros ya forman parte de la historia, aunque es oportuno hacer el relato previo a sus consecuencias nefastas, aún no percibidas, para comprobar que más que buscar el dialogo, optaron por el tacticismo cortoplacista para afianzar su cuota de poder, cuando era más que evidente que fueran visualizados como responsables de las políticas austericidas.  

Hay que situar como rebrote del conflicto la aprobación del nuevo "Estatut de Catalunya" en 2006, que solo fue respaldado por un 36% de los catalanes con derecho a voto y que la participación en la consulta no llegó al 50%. Estos datos son elocuentes para entender que el pirómano de Rajoy con la recogida de firmas contra la reforma del Estatuto, su recurso posterior al Tribunal Constitucional, y decenas de maniobras para su desnaturalización, fueron lógicamente entendidas  por el nacionalismo catalán como una confrontación y por lo tanto como madera suficiente para encender la caldera que tanto juego les ha dado a ambas opciones. 

Eran tiempos de bonanza; Zapatero gobernaba retirando las tropas de Irak, legalizaba el matrimonio homosexual, implementaba su acierto social con la ley de la dependencia y de la igualdad, nueva regularización de inmigrantes, juzgados para la violencia de genero, inicio del proceso de paz de la banda de ETA... Pero el PP, con su "España se rompe", intentaba encontrar su espacio y lo encontró. También el nacionalismo catalán entendió que la "guerra de banderas" era una oportunidad, sobre todo cuando acuciaba la crisis y los recortes que vendrían anunciaban una revuelta social contra las instituciones y se concluía la implicación corrupta de la familia Pujol más la de Convergencia en la "masía" catalana durante más de tres décadas con el famoso "tres per cent". 

El gobierno de Artur Mas se puso a la vanguardia, con el soporte del PP y de ERC, de los tijeretazos que sin complejos se extendieron por toda España pero con la habilidad de dar un giro en el 2012 hacia el independentismo obteniendo la desviación del tiro con el argumento sabido de "España nos roba". El Govern catalán figura como segunda comunidad autónoma de España con mayor reducción en gasto social, con un 26%, en el periodo 2009 a 2015. 

A partir de aquí, vuelta al rearme tribal y recuperación de los mitos sobre el maltrato a Cataluña. La razón lleva a recovecos insalvables y es más manipulable la utilización de las emociones para poder justificar una Ley de Referéndum unilateral y una Ley de Transitoriedad con agresiones no solo a la Constitución, que Cataluña aprobó vehementemente por encima de la media de España, sino a su propio "Estatut de Catalunya", despreciando la representación parlamentaria de un cincuenta y dos por ciento de los catalanes. 

Cada parte, en lugar de hacer política hace relatos para ganar el 1-O, aunque al día siguiente la realidad sustituya a la ilusión condicionada y haya que dar respuestas tangibles a la deuda catalana convertida ya en basura, a la anunciada marcha de Cataluña de empresas multinacionales, a la dependencia de las empresas catalanas con respecto al mercado español con un saldo que compensa su saldo negativo de su balanza comercial con el extranjero, su integración en la Unión Europea, o la más que evidente fragmentación social. 

Efectivamente, esto ya no va de independencia, va de democracia; la democracia que se han pasado por el arco del triunfo los gobiernos de Rajoy y Puigdemont. Dos gobiernos que justifican sus oscuros intereses con la palabra democracia y libertad están poniendo en riesgo la convivencia de la ciudadanía y están invalidados para auspiciar un camino de acuerdo y de pacto político para pasar página. En este contexto, dos partidos corruptos, que representan a unas élites a la búsqueda de más poder, han logrado que el debate territorial sea asumido muy por encima del debate social, en unos momentos donde se visualizan las consecuencias de los recortes sociales que ellos mismos han propiciado. Sigo sin entender por qué razón se desaprovechó la oportunidad parlamentaria en las elecciones del 20-D de 2015 para desalojar a Rajoy y al PP del Parlamento, a no ser que a todos les interesara su permanencia. 

La desvertebración de la izquierda ha posibilitado un espacio amplio para los juegos florales entre una derecha rancia españolista que significa un acelerador para la ruptura de España y una derecha aldeana catalanista que de momento ha conseguido fraccionar la sociedad catalana. Las dos derechas, en su sustrato profundo, son antidemocráticas y golpistas. Su estrategia es fomentar la división para sobrevivir en la permanente confrontación. Urge unas elecciones anticipadas en Cataluña y en España que aborden las necesidades reales de la mayoría social que no se envuelve en ninguna bandera. Hay que independizarse de Rajoy y Puigdemont. 


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